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24 de Abril de 2014

Proporcionar información meteorológica y climática para velar por la seguridad alimentaria

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Agricultores con pluviómetros en un seminario itinerante en Nigeria

 

La Comisión de Meteorología Agrícola de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) celebró su reunión cuatrienal, en la que se recalcó la necesidad de optimizar los servicios meteorológicos y climáticos a fin de mejorar la seguridad alimentaria de la población mundial, en constante aumento, y de hacer frente a los desafíos que plantean el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos, como las sequías o las inundaciones, que pueden causar estragos en los cultivos, los medios de subsistencia y el precio de los productos básicos.

La Comisión, que se reunió del 10 al 15 de abril en Antalya (Turquía), estableció sus prioridades para los próximos cuatro años. Entre ellas se destacó la necesidad acuciante de contar con más recursos humanos y financieros y una mayor creación de capacidad, así como con una cooperación más estrecha entre los meteorólogos, los agricultores y el sector agrícola en general, según afirmó Byong-Lyol Lee, presidente de la Comisión, que fue reelegido para un segundo mandato.

"La seguridad alimentaria mundial, vinculada a una amplia gama de sistemas agrícolas y de abastecimiento de agua, así como a ecosistemas naturales, está permanentemente expuesta a los efectos de los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, y en el siglo XXI deberá hacer frente a los retos más graves que plantea el cambio climático", señaló Elena Manaenkova, Subsecretaria General de la OMM.

"Si bien no es posible evitar que se produzcan peligros naturales, la utilización eficaz de la información meteorológica y climática en las prácticas de gestión puede reducir de forma significativa los efectos potencialmente desastrosos de esos peligros mediante estrategias apropiadas de planificación y preparación. La predicción exacta y oportuna de potenciales peligros naturales y las medidas adecuadas que se adopten para reducir sus efectos en el sector agrícola pueden constituir instrumentos eficaces para disminuir el grado de vulnerabilidad", afirmó Manaenkova en un comunicado preparado para la Comisión.

Conferencia internacional

La Comisión también examinó los resultados y las recomendaciones de la Conferencia internacional sobre la promoción del uso de la información meteorológica y climática para la agricultura y la seguridad alimentaria, celebrada durante tres días del 7 al 9 de abril. Ambos eventos fueron organizados por el Servicio Meteorológico Nacional de Turquía y el Ministerio de Recursos Forestales e Hídricos de ese país.

En la Conferencia internacional se debatió la forma de satisfacer la demanda de producción de más alimentos usando menos cantidad de agua por unidad de producción, de maximizar el rendimiento al tiempo que se protegía el ecosistema, y de aumentar la resiliencia a la variabilidad natural del clima y al cambio climático provocado por la actividad humana reduciendo al mínimo la huella de carbono del sector agrícola.

En la Conferencia se evaluaron varios servicios meteorológicos y climáticos que se estaban prestando en el sector agrícola, así como necesidades y limitaciones. Se examinaron los avances en las actividades de vigilancia, previsión y preparación, las estrategias agrícolas de adaptación al clima, la zonificación agroclimática para la planificación de los sistemas de cultivo y las estrategias sobre el cambio del uso de la tierra.

Los avances en la ciencia y la tecnología han mejorado la precisión de las predicciones estacionales y a corto plazo en muchos lugares del mundo, según se desprende de las presentaciones realizadas en la Conferencia internacional. También redundan en beneficio de una gran variedad de partes interesadas, incluidos los pequeños agricultores y las grandes empresas multinacionales que se dedican, por ejemplo, al cultivo de trigo, arroz o azúcar. Aún queda mucho por hacer para mejorar la exactitud y la comunicación de las predicciones, en particular en las comunidades rurales pobres.

En la Conferencia se presentaron muchos estudios de casos, en particular de Australia, Canadá, la región del Caribe, India, Indonesia, Paraguay, República Unida de Tanzanía y Turquía.

Seminarios itinerantes

La OMM cuenta con una serie de iniciativas destinadas a aprovechar mejor la información meteorológica y climática con el objetivo de lograr una mayor productividad agrícola. Por ejemplo, sus seminarios itinerantes en África occidental (METAGRI), financiados por la Agencia Estatal de Meteorología de España (AEMET) y actualmente por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega, han mejorado la interacción de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales con los agricultores de las zonas rurales. Mediante estos seminarios se ha procurado afianzar la autonomía de los agricultores de dichas zonas concienciándolos acerca de las previsiones meteorológicas, las actividades de cultivo y la gestión de riesgos, así como proporcionándoles pluviómetros, un lujo en muchas de esas comunidades. Se han celebrado más de 300 seminarios en 15 países de África occidental en los últimos cuatro años.

"Antes los agricultores pedían semillas. Ahora piden pluviómetros", afirmó Daouda Diarra, del Servicio Meteorológico de Malí, que ha estado a la vanguardia en la organización de seminarios itinerantes. "Los agricultores saben ahora que tienen que cuidar de los cultivos como si cuidasen de un niño y, para ello, se les proporcionan los conocimientos necesarios".

La OMM fomenta asimismo enfoques integrados, orientados al futuro, para casos de sequía, un riesgo grave al que se reacciona con frecuencia de forma poco sistemática. En la Reunión de alto nivel de políticas nacionales sobre la sequía celebrada en 2013 se aportaron ideas prácticas sobre medidas útiles basadas en conocimientos científicos que podían adoptarse a fin de aumentar la capacidad nacional para afrontar largos períodos de escasez de agua provocados por la sequía. El objetivo final es aprovechar los avances científicos para aumentar la resiliencia de las sociedades a la sequía.

En el sureste de Europa se está trabajando en un programa regional sobre la sequía, con el apoyo del Programa de gestión integrada de sequías de la OMM y la Asociación Mundial para el Agua. El Centro de control de la sequía de Estados Unidos informa semanalmente a los agricultores sobre las condiciones y los riesgos de sequía, y el Centro de control de la sequía de Norteamérica proporciona esa información también a Canadá y a México. Una herramienta similar se encuentra en avanzada fase de desarrollo en Australia.

Huella de carbono


En la Conferencia internacional también se debatieron las numerosas innovaciones relativas a la producción de cultivos y al ganado, que han dado lugar a cultivos más eficientes y a animales más productivos. Por ejemplo, el ganado vacuno en muchos países desarrollados produce menos emisiones de gases de efecto invernadero por unidad láctea que en los países en desarrollo. No obstante, puede afrontar peor el estrés térmico y otros riesgos que podría agravar el cambio climático, según se desprende de la presentación de Jim Salinger "Food Security in a Warmer World: Wheat, Viticulture, Livestock and Fisheries" (La seguridad alimentaria en un mundo en el que las temperaturas están aumentando: el trigo, la viticultura, el ganado y la pesca). En ella se señaló que el aumento de la productividad de los cultivos de trigo y arroz, y de otros alimentos básicos, puede verse comprometida no solo por los efectos del cambio climático.

La contaminación por ozono de superficie, que puede contribuir al calentamiento de la atmósfera, merma asimismo la productividad de los cultivos, según se señala en un estudio de caso sobre India. Los beneficios relacionados con el cambio climático, por ejemplo, una mayor rotación de cultivos en países como China, tuvieron que contraponerse a los riesgos asociados al aumento de las sequías y las inundaciones, entre otros.

La producción agrícola y la seguridad alimentaria forman parte de las cuatro esferas prioritarias del Marco Mundial para los Servicios Climáticos, una iniciativa encabezada por la OMM y destinada a la prestación a escala mundial de servicios climáticos fáciles de utilizar, como por ejemplo las proyecciones estacionales.

Se prevé que la población mundial aumente a más de 8 000 millones en 2030 y a más de 9 000 millones en 2050. A fin de alimentar a esa población creciente, la producción mundial de alimentos ha de aumentar en más del 50 por ciento en 2030 y, casi duplicarse en 2050. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), casi 870 millones de personas de los 7 100 millones que hay en todo el mundo, es decir, una de cada ocho, padecieron desnutrición crónica en el período 2010-2012.

 

 

 

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