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Comunicado de prensa N° 938

Comunicado destinado solamente a informar a la prensa
No es un documento oficial

 

La OMM destaca la importancia de las frecuencias radioeléctricas
para las observaciones de la Tierra

Los servicios meteorológicos, climáticos e hidrológicos dependen de las bandas de frecuencias radioeléctricas

Ginebra, 16 de enero de 2012 (OMM). Las bandas de frecuencias que utilizan los servicios meteorológicos las 24 horas del día revisten una importancia decisiva para las predicciones meteorológicas, los avisos de desastres y la vigilancia del clima. La creciente presión que la tecnología inalámbrica y otras aplicaciones ejercen sobre el espectro radioeléctrico podría dificultar las observaciones de la Tierra, el suministro de alertas tempranas de desastres naturales y los esfuerzos encaminados a entender y predecir el cambio climático.

A continuación figuran algunos de los puntos principales de una comunicación que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) presentará con ocasión de la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones que tendrá lugar en Ginebra del 23 de enero al 17 de febrero de 2012. LaConferencia se ocupará de examinar y revisar el Reglamento de Radiocomunicaciones, tratado internacional por el que se rige la utilización del espectro radioeléctrico.

Los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales se encargan de proporcionar avisos oportunos de desastres naturales y medioambientales inminentes, así como predicciones y evaluaciones climáticas de los recursos hídricos mundiales.

Estos servicios contribuyen a proteger las vidas y los medios de subsistencia y promueven un desarrollo económico sostenible. Dependen de las observaciones de la Tierra, la atmósfera y los océanos. Las frecuencias radioeléctricas son decisivas para recoger estos datos de observación y divulgarlos a la sociedad.

En las sucesivas Conferencias Mundiales de Radiocomunicaciones se han tenido en cuenta las necesidades de la comunidad meteorológica con el fin de garantizar la disponibilidad y la protección de las escasas bandas de frecuencias, que resultan de gran utilidad para realizar e intercambiar estas observaciones. Se insta a la Conferencia que se va a celebrar próximamente a que mantenga este compromiso.

Presión de las nuevas aplicaciones

“La gestión racional de las bandas de frecuencias asignadas es fundamental para la calidad y la precisión de las predicciones meteorológicas y de las predicciones conexas,” dijo el Secretario General de la OMM, señor Michel Jarraud.

“Si algunas de las bandas de frecuencias asignadas actualmente para fines meteorológicos se utilizasen para otras aplicaciones radioeléctricas incompatibles con los usos meteorológicos, esas bandas podrían acabar resultando inservibles para los sistemas de predicción meteorológica y climática y/o de predicción de desastres. Eso dificultaría sobremanera la elaboración de las predicciones correspondientes, llegando a ser, incluso, imposible”, dijo.

“Dado que los desastres meteorológicos, climáticos e hidrológicos representan más del 90% de los desastres naturales, las frecuencias radioeléctricas son componentes esenciales de los sistemas de alerta temprana multirriesgos,” dijo el señor Jarraud.

La creación de nuevas aplicaciones radioeléctricas y de tecnologías inalámbricas, con un valor añadido y destinadas a un mercado masivo, está acrecentando la presión sobre las bandas de frecuencias utilizadas para fines meteorológicos. Ello entraña el riesgo de que las aplicaciones meteorológicas puedan verse limitadas en el futuro.

En el Congreso Meteorológico Mundial de junio de 2011 se asignaron fondos adicionales para apoyar las actividades de coordinación de las frecuencias radioeléctricas de la OMM en vista de su importancia fundamental.

Sistema Mundial de Observación

El Sistema mundial integrado de sistemas de observación de la OMM abarca la Vigilancia Meteorológica Mundial, la Vigilancia de la Atmósfera Global y el Sistema mundial de observación del ciclo hidrológico. Estos elementos utilizan diferentes aplicaciones y servicios de radiocomunicaciones que requieren un acceso fiable a frecuencias radioeléctricas que van desde unos pocos kilohercios (kHz) hasta varios terahercios (THz).

La detección a bordo de un vehículo espacial de la atmósfera y la superficie de la Tierra reviste una importancia esencial y cada vez mayor para la meteorología de investigación y operativa, en particular para mitigar los efectos de los desastres meteorológicos y relacionados con el clima, así como para la comprensión científica, la supervisión y la predicción del cambio climático y sus efectos.

Los enormes progresos realizados en los últimos años en el ámbito de los análisis y la predicción de las condiciones meteorológicas y el clima, en particular en lo que se refiere a los avisos de fenómenos meteorológicos peligrosos (olas de calor, fuertes lluvias, tormentas, ciclones) que afectan a todas las poblaciones y economías, pueden atribuirse en gran medida a las observaciones desde el espacio y su asimilación en modelos numéricos.

Las decisiones de la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones podrían tener repercusiones en estos servicios.

La detección pasiva a bordo de un vehículo espacial para aplicaciones meteorológicas se efectúa en las bandas atribuidas a los servicios de exploración satelital de la Tierra (detección pasiva) y a los servicios meteorológicos satelitales. La detección pasiva exige la medición de las radiaciones que ocurren naturalmente, a menudo con niveles de potencia muy bajos, y que contienen información esencial sobre el proceso físico que se investiga.

Las bandas de frecuencias pertinentes se determinan por las propiedades físicas fijas (resonancia molecular) que no pueden cambiarse ni ignorarse; dichas propiedades físicas no pueden duplicarse en otras bandas.

Unos niveles de interferencia, incluso bajos, pueden degradar los datos recibidos por un sensor pasivo.

En el caso de las bandas de detección pasiva compartidas con servicios activos, la situación tiende a ser cada vez más crítica debido al aumento de la densidad de los dispositivos terrestres activos. De hecho, ya se ha informado de casos de interferencia grave.

La detección activa a bordo de un vehículo espacial, realizada en particular con altímetros y dispersómetros para estudios del océano y el hielo o con radares de lluvia y nieve, proporciona información importante sobre el estado de las superficies oceánicas y terrestres y los fenómenos atmosféricos.

Los radares perfiladores de viento y los radares meteorológicos de superficie son valiosos instrumentos que suministran mediciones esenciales de las precipitaciones y de otros parámetros meteorológicos. Estos datos son particularmente útiles para la predicción inmediata (descripción detallada del tiempo para el próximo lapso de 0 a 6 horas) de condiciones en rápida evolución.

En el marco de una estrategia de aviso de desastres, las redes de radares meteorológicos representan a menudo una línea de defensa esencial contra la pérdida de la vida y la propiedad cuando se producen crecidas repentinas o tormentas violentas.

Los sistemas de ayuda meteorológica, principalmente las radiosondas, son la principal fuente de mediciones atmosféricas in situ con gran resolución vertical (temperatura, humedad relativa y velocidad del viento) para proporcionar perfiles atmosféricos verticales en tiempo real que son y seguirán siendo esenciales para la meteorología operativa, especialmente para los avisos, las predicciones y los análisis meteorológicos, así como para la vigilancia del clima. Además, esas mediciones in situ son esenciales para la calibración en el ámbito de la teledetección a bordo de un vehículo espacial, en particular la pasiva.

También es muy importante disponer de un espectro de frecuencias suficiente y bien protegido para los servicios meteorológicos satelitales y de exploración de la Tierra con fines de telemetría y telemando, así como de la transmisión satelital en enlace descendente de los datos compilados.

Los sistemas de servicios satelitales fijos, a través de cargas útiles comerciales en las frecuencias de la banda C (3 400-4 200 MHz), la banda L (1 695-1 710 MHz) y la banda Ku(10700- 11 700 MHz), se utilizan mundialmente para divulgar información relacionada con el tiempo, el clima y el agua, incluidos los avisos de desastres emitidos para los organismos meteorológicos y las comunidades de usuarios. Una gran parte de la población, sobre todo en los países en desarrollo, depende en gran medida de los satélites en banda C, por ejemplo en las zonas tropicales y ecuatoriales, donde las fuertes lluvias hacen que resulte inviable utilizar cualquier otro tipo de apoyo de telecomunicaciones.

Nota para los editores:

Puede obtenerse más información sobre la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones en la página web
http://www.itu.int/ITU-R/index.asp?category=conferences&rlink=wrc-12&lang=es

El Decimosexto Congreso Meteorológico Mundial (Ginebra, mayo de 2011) convino en que la protección de las frecuencias utilizadas con fines meteorológicos revestía un interés directo y vital para la comunidad meteorológica internacional y reiteró su pleno apoyo a las actividades relativas a las radiofrecuencias. Además, instó a que se continuaran examinando de manera constante yorganizada las cuestiones reglamentarias y técnicas relacionadas con las radiofrecuencias destinadas a las actividades meteorológicas y medioambientales conexas operativas y de investigación.

La Organización Meteorológica Mundial es el portavoz autorizado de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua


Para más información, diríjase a:
Clare Nullis, agregada de prensa, Oficina de comunicación y de relaciones públicas,
Tel.: + 41 (0) 22 730 8478; cel.; 41 (0) 79 709 13 97
Correo electrónico: cnullis[at]wmo.int

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