Lluvia y agua dulce

La importancia de vigilar, gestionar y proteger nuestros recursos hídricos

© Kuzma

El agua: solo podemos sobrevivir unos días sin ella.

El agua la bebemos, nos bañamos y jugamos con ella. La utilizamos para regar los cultivos y también para generar electricidad.  

De hecho, el agua es la sustancia más importante de la Tierra. Sostiene la vida.

Si bien los seres humanos pueden sobrevivir varias semanas sin alimentos, tan solo pueden sobrevivir unos días sin agua (entre 3 y 5 días, según el entorno y la composición del cuerpo).

En efecto, la escasez o el exceso de agua ocasionan serios problemas. La escasez provoca sequías; por el contrario, con el exceso de agua, las crecidas provocan estragos. 

© Photodiem Un hidrólogo tomando muestras de agua

La hidrología es el estudio del agua en la Tierra, en lo referente a  su cantidad y calidad, a dónde se encuentra y a cómo se desplaza.

Los hidrólogos son científicos, ingenieros o profesionales que vigilan, gestionan y protegen los recursos hídricos.

Los hidrólogos:

  • ayudan a encontrar manantiales para ciudades o campos;
  • analizan la calidad del agua para asegurarse de que el agua para las personas y el medio ambiente sea potable;
  • buscan vertidos de petróleo o fugas químicas para ayudar a combatir la contaminación;
  • permiten prevenir que se inunden los ríos,
  • … y así sucesivamente.

La labor de un hidrólogo es tan variada como lo son los manantiales y los usos del agua.

¿Conoces a un hidrólogo? Escribe sobre la labor que realiza y agrega esta información a la página de “experiencias”.

 

Enlaces relacionados:
ONU-Agua
Día Mundial del Agua

© Jacky Brown

El agua circula en la Tierra por distintas trayectorias:

  • el agua de los océanos se evapora y forma las nubes;
  • las nubes se desplazan sobre la tierra y producen la lluvia;
  • la lluvia fluye en lagos y ríos, y
  • el agua de los lagos y ríos se evapora en el aire o fluye en el océano. 

Este sistema se conoce como el “ciclo hidrológico” o, más comúnmente, el “ciclo del agua”.

Todas las formas de agua, bien sea encerradas en casquetes de hielo, suspendidas en la niebla, fluyendo en los ríos, llenando los océanos, como lluvia que cae o se filtra en la tierra, participan en este flujo dinámico e interrelacionado.

Descarga el siguiente afiche:
Afiche: El ciclo del agua [jpg]

Enlaces relacionados:
El ciclo del agua (Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS)

© Mariadav

Mediante la precipitación obtenemos agua dulce. Cae en forma de lluvia, nieve, aguanieve, granizo, etc., esto es, cualquier forma de agua que cae en la superficie de la Tierra. (La neblina y la niebla son consideradas aerosoles, y no así la precipitación, ya que están suspendidas en el aire.)  

Tal como se puede apreciar en el ciclo del agua, el agua de los océanos, lagos y ríos se evapora en el aire.  El vapor de agua (agua invisible) siempre está en el aire, sobre todo en el aire cálido, que puede retener más agua que el aire frío. Cuanto más cálida sea el agua, más evaporación se producirá, y permanecerá más tiempo en el aire.

Cuando una masa de aire se enfría, el aire puede retener menos agua. El vapor de agua se condensa en gotitas de agua o, si hace suficiente frío, en cristales de agua congelados. Cuando se reúnen suficientes gotitas de lluvia o cristales de hielo, las visualizamos como nubes. Luego, debido a que las nubes atraen hacia sí gotitas de lluvia o cristales de hielo aún más pequeños, estos crecerán y serán más pesados y la gravedad los atraerá a la tierra como lluvia, nieve, aguanieve, lluvia engelante o granizo, en función de la temperatura.

 

© swissmacky

Utilizamos agua dulce (agua que no es salada) para beber, cocinar, lavar, cultivar alimentos, etc.

Nuestra Tierra se conoce como el planeta azul porque tres cuartas partes de su superficie está cubierta de agua, aunque el 97% es agua salada. El agua dulce representa solamente cerca del 3% de toda el agua que contiene la Tierra. Más de dos tercios de esa agua dulce está encerrada en los glaciares, casquetes de hielo y en nieve permanente. El resto –menos del 1% de la totalidad de agua– no siempre es suficientemente potable.

Al dividirse entre las 7 mil millones de personas que habitan la Tierra, es fácil entender por qué el agua dulce se ha convertido en un recurso escaso y valioso.

Los lagos, estanques, ríos y corrientes son manantiales de agua dulce superficiales. Sin embargo, también se consigue (y a menudo es así como se obtiene) agua dulce de manantiales subterráneos (acuíferos). El agua subterránea representa aproximadamente el 30% de la cantidad de agua dulce que contiene la Tierra.

A medida que aumenta la población y se desarrollan las economías, consumimos más y más agua. Muchos países consumen sus recursos de agua dulce más rápidamente de lo que se llenan cada año con precipitaciones. La gestión sostenible de agua dulce es motivo de gran preocupación, sobre todo en las zonas de aglomeración urbana.

Descarga el siguiente afiche:
Afiche: El ciclo del agua [jpg]

Enlaces relacionados:
Decenio Internacional para la Acción, “El agua fuente de vida” 2005-2015
ONU-Agua

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El agua es la sustancia más abundante en la biosfera de la Tierra (parte del planeta donde hay vida), pero no siempre se encuentra en el lugar adecuado, en el momento oportuno y en cantidad suficiente.

Además, se prevé que el cambio climático tenga un fuerte impacto en el ciclo del agua y que las zonas secas sean aún más secas, y las zonas húmedas, aún más húmedas. Es probable que las sequías sean más violentas y las lluvias fuertes aún más intensas. La elevación del nivel del mar hace que las poblaciones costeras sean más vulnerables a los ciclones tropicales y a las mareas de tempestad. La fusión de los glaciares constituye una amenaza para los recursos de agua dulce en algunas zonas montañosas.

La OMM vigila el desplazamiento y almacenamiento del agua en el mundo, en particular de agua dulce, a fin de conocer la cantidad de agua pura disponible. Ello requiere una labor de investigación y coordinación constantes con los asociados de la OMM.