Peligros y desastres naturales

The risks of natural hazards and the importance of being prepared

© solarseven Formación de un tornado en la noche a partir de una supercélula

El 90% de los desastres que ocurren en el mundo se debe a los peligros relacionados con el tiempo, el clima y el agua.

Los peligros naturales no se pueden evitar, pero la alerta temprana puede reducir la magnitud del desastre. Por ejemplo, si se informa anticipadamente a la población de que cerca se están formando tornados o ciclones tropicales, las personas pueden buscar refugio.

El Sistema Mundial de Información de la OMM permite reducir los riesgos de desastre, al suministrar información de alerta temprana y de respuesta en caso de emergencia.  Ello ha permitido disminuir  el número de víctimas mortales de los peligros naturales en los últimos decenios.

© razlomov Huracán gigante visto desde el espacio

¿Cuál es la diferencia entre un huracán, un ciclón y un tifón?
La diferencia es su ubicación.  De lo contrario, son lo mismo: lluvias torrenciales y velocidades del viento sostenido de más de 119 km (74 millas) por hora.

  • En el Atlántico Norte occidental, Pacífico Norte central y oriental, el mar Caribe y el Golfo de México se conoce como huracán. Por lo general, los huracanes ocurren entre junio y noviembre, con una actividad más intensa en agosto y septiembre.
  • En el Pacífico Norte occidental se conoce como tifón, y a menudo ocurre entre mayo y noviembre.
  • En el Golfo de Bengala y el mar Arábigo se conoce como tempestad ciclónica muy intensa, que por lo general se desata entre abril y junio y entre septiembre y noviembre.
  • En el Pacífico Sur occidental y el océano Índico suroriental se conoce como ciclón tropical intenso, y suele ocurrir entre noviembre y abril.
  • En el océano Índico suroccidental se conoce como ciclón tropical, y suele ocurrir entre noviembre y abril.

¿Cómo se clasifican y nombran a las tempestades tropicales?
Las tempestades tropicales se clasifican de acuerdo con su velocidad del viento sostenido. La escala empleada depende de su ubicación.

Dado que las tempestades tropicales pueden durar una semana o más, es posible tener una o más tempestades a la vez. Los predictores del tiempo atribuyen un nombre a cada tempestad tropical para evitar confusiones. Los Miembros de la OMM de la región afectada proponen una lista de nombres. En ocasiones, el nombre es femenino y, otras veces, masculino. Estos pueden ser también nombres de animales o flores. Solo se hacen cambios en la lista cuando una tempestad ha cobrado demasiadas víctimas mortales o ha sido tan costosa que el uso futuro del nombre para otra tempestad sería inapropiado, como en el caso del huracán Katrina (Estados Unidos de América, 2005), el huracán Sandy (Estados Unidos de América, 2012) y el tifón Haiyan (Filipinas, 2013).

¿De qué manera afecta el cambio climático a las tempestades tropicales?
La opinión actual de los expertos internacionales es que con el cambio climático, el número total de ciclones tropicales en el mundo probablemente disminuirá o se mantendrá invariable. No obstante, un aumento probable de la intensidad de ciclones tropicales significa que la frecuencia de los ciclones tropicales más fuertes probablemente no aumentará.

Enlaces relacionados:
Peligros meteorológicos: Tormentas tropicales, huracanes, ciclones y tifones, FISC

© Photobank gallery

Las crecidas ocurren cuando llueve demasiado, cuando el agua se desborda en la tierra normalmente seca. Esto suele suceder cuando los ríos desbordan sus márgenes, aunque donde sea que llueva será vulnerable a las inundaciones. Las inundaciones ocurren también cuando las tormentas provocan oleadas que llegan a la orilla.

A menudo, las crecidas se desarrollan en el tiempo, a medida que el agua de lluvia se acumula y aumenta en los ríos durante horas o días. En otras ocasiones, las fuertes lluvias alteran sobremanera los sistemas normales de drenaje pluvial y las crecidas repentinas ocurren con poco aviso.

Las crecidas son uno de los tipos más frecuentes de desastre natural. Además de destruir cultivos y bienes, las crecidas pueden ser muy peligrosas, esto es:

  • unos 15 cm de agua de curso rápido puede derribar a una persona;
  • unos 60 cm puede acarrear automóviles, y
  • cuando las crecidas se juntan y esparcen bienes del hogar y aguas residuales, se propagan fácilmente las bacterias y las enfermedades.

Hay que tener en cuenta que la inundación es un proceso natural, sobre todo en las llanuras aluviales fluviales (tierras bajas cerca de los ríos), que tiene muchas ventajas.  Por ejemplo, las crecidas pueden aumentar la fertilidad de las tierras, revitalizar las aguas subterráneas y ayudar a mantener los ecosistemas. 

Gran parte de la destrucción provocada por las crecidas podría evitarse si las personas no deseasen, prefiriesen ni necesitasen vivir cerca de las costas o en los valles fluviales.  Sin embargo, ya que vivimos en zonas propensas a las crecidas, son necesarias la predicción y la gestión para prevenir muertes o la pérdida de bienes.

Puedes protegerte antes y durante una crecida si:

  • lees las predicciones y vigilas el tiempo;
  • no cruzas, juegas ni conduces en el agua de crecida;
  • te trasladas a terrenos más elevados, y
  • evacúas, cuando te lo notifican.

 

© Creativa Esperando a que llueva

Las sequías pueden ser peligros lentos, de evolución progresiva, que sin embargo provocan los desastres naturales más devastadores.

Estos períodos de condiciones meteorológicas excepcionalmente secas pueden ocasionar daños medioambientales, económicos, sociales y políticos masivos, a saber:

  •    daños a los cultivos;
  •    hambre y hambruna;
  •    malnutrición;
  •    enfermedades;
  •    sed y deshidratación;
  •    incendios de monte;
  •    migración, y
  •    conflicto social o guerras.

La mayoría de los países no están preparados para las sequías por numerosas razones. La OMM y sus asociados continúan trabajando para modificar esto a través de un Programa de gestión integrada de sequías (en Inglés).  Cuando se está preparado ante la posibilidad de una sequía, muchos de los problemas que surgen pueden aminorarse.

Prepararse ante las sequías significa que hay que diseñar estrategias de conservación del agua así como adoptar políticas nacionales sobre la sequía, a fin de asegurar las redes de seguridad, la gestión de riesgos y los planes que podrían ponerse en marcha en caso de una sequía.

¿Qué puedes hacer para conservar el agua?

  • usar una ducha de poco flujo;
  • comprar electrodomésticos (lavaplatos, lavarropas) de uso eficiente del agua;
  • sembrar plantas autóctonas o resistentes a la sequía que necesitan menos riego;
  • usar dispositivos de riego de eficacia hídrica, tales como el riego por goteo;
  • contemplar la posibilidad de colectar agua de lluvia, y
  • contemplar la posibilidad de colectar y reciclar las aguas grises del hogar (aguas residuales de las duchas, las bañeras, etc.).

Enlaces relacionados:
Tipos de sequía

© Jan Mika Hombre cubierto de nieve durante una tormenta de nieve intensa

Las olas de calor y las olas de frío son dos de los desastres naturales más peligrosos que cobran vidas.

Se denomina ola de calor a la temperatura máxima diaria que excede la temperatura máxima media en 5° C (9° F) durante cinco o más días. Una ola de frío es una baja súbita y rápida en la temperatura en un período de 24 horas; la temperatura mínima depende de la región y de la época del año.

Las personas particularmente vulnerables al calor y el frío excesivos son los niños pequeños, los ancianos, los enfermos crónicos, las personas que trabajan fuera de sus casas y las personas sin hogar.

Las temperaturas extremas son una amenaza inminente debido al cambio climático. Se prevé que el cambio climático aumentará la intensidad y frecuencia de tales extremos. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático ha emitido avisos en los que señala que, para la década de 2050, las olas de calor que solían ocurrir cada 20 años ocurrirán cada dos a cinco años.

Cabe citar entre las olas de calor y frío recientes a las siguientes:

  • la ola de calor en el suroeste de Estados Unidos de América y la Columbia Británica (Canadá) (junio/julio de 2013);
  • la ola de calor estival en Australia, en 2013, conocida como el “verano enfadado”: se rebasaron los 123 récords meteorológicos y se propagaron incendios de monte, y
  • la ola de frío en Europa (2012): 590 personas murieron cuando las temperaturas bajaron a -35° C (-31° F) en algunas zonas.

Descarga los siguientes documentos:
Seguridad encaso de ola de calor [PDF]

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Las olas de calor serán más frecuentes e intensas