Predicción meteorológica

Las herramientas y técnicas empleadas para predecir el tiempo

© Ryan Jorgensen – Jorgo

Los avisos de tempestad permiten informar a las personas si es necesario evacuar.

Los agricultores necesitan saber si lloverá, antes de decidirse si deben o no utilizar agua de riego.

Los pescadores necesitan saber si será seguro salir a la mar. 

Los controladores de tránsito aéreo necesitan guiar a los pilotos alrededor de las tormentas.

Tú también debes estar al tanto, aunque solo sea para planificar tus actividades del día siguiente.

Una mejor comprensión de las interacciones que existen entre los océanos y la atmósfera nos permitirá predecir mejor el tiempo y el clima.  Las predicciones meteorológicas son cada vez mejores: hoy en día, una predicción meteorológica a cinco días es tan fiable como lo era una predicción a dos días hace veinte años. 

El Servicio de Información Meteorológica Mundial (que se puede consultar en línea y a través de una aplicación de teléfono móvil) emite predicciones oficiales de más de 1 733 ciudades en 10 idiomas diferentes.

© ESA/AOES Medialab

Mediante los satélites meteorológicos se pueden observar los sistemas meteorológicos a escala mundial. En la actualidad, hay cerca de 160 satélites meteorológicos en órbita que realizan unas 80 millones de observaciones satelitales por día.

Cómo funciona:
Los detectores a bordo de satélites meteorológicos exploran la Tierra, al realizar mediciones de la luz reflejada y de temperaturas por infrarrojo.  Luego, estas mediciones se digitalizan y se devuelven a la Tierra donde se las convierte en imágenes.

Hay dos tipos de satélites meteorológicos, a saber:
1. Los satélites de órbita polar, en órbita a baja altitud alrededor del Polo Norte y el Polo Sur, desde donde vigilan todo el planeta durante 10 días a un mes.  La información y los datos procedentes de esos satélites se emplean en la predicción meteorológica.
2. Los satélites geoestacionarios, en órbita a altitudes elevadas en el ecuador a la misma velocidad que la rotación de la Tierra, vigilan continuamente una sección de la Tierra. Estos satélites pueden seguir las formaciones de las nubes y de las tormentas de gran intensidad, así como los incendios, etc.

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Vídeo: El tiempo en el mundo

© Dean Kerr Un radar Doppler

Los radares Doppler (o radares meteorológicos) vigilan la precipitación –lluvia, nieve, granizo–, etc.  Asimismo, calculan el desplazamiento y la intensidad de la precipitación y también el grado de probabilidad de que se convierta en una tormenta violenta.

Cómo funciona:
Un radar Doppler es un instrumento electrónico que emite ondas radioeléctricas desde su antena.  Las materias en la atmósfera, tales como las gotas de lluvia y los cristales de nieve, entre otros, reflejan algunas de las ondas radioeléctricas en la antena. Luego, el instrumento convierte las ondas reflejadas en imágenes, a fin de demostrar la ubicación e intensidad de la precipitación.

Las ondas radioeléctricas rebotan en todos los objetos, entre ellos, insectos, edificios, árboles y montañas.  Los meteorólogos deben tener esto en cuenta cuando interpretan imágenes de radar.

© NOAA Una boya meteorológica recopila datos meteorológicos y oceánicos

En el mundo –en tierra y mar– hay decenas de miles de estaciones meteorológicas desde las que se realizan observaciones de las condiciones meteorológicas, atmosféricas y climáticas actuales.  

Las observaciones se realizan varias veces por día desde cada estación. Los datos procedentes de las estaciones meteorológicas permiten crear modelos de predicción.

La OMM recibe su información principalmente de las estaciones meteorológicas que explotan los Servicios Meteorológicos Nacionales de sus Miembros.

Pero tú también podrías tener tu propia estación meteorológica y explotarla, bien sea por placer o, según cuál sea tu país de origen, para conectarte vía Internet a tu Servicio Meteorológico Nacional, a fin de intercambiar información.

 

© Edward Haylan

Los globos meteorológicos transportan las denominadas radiosondas en la atmósfera superior.

Las radiosondas miden las condiciones atmosféricas, como la presión barométrica, la humedad relativa, la temperatura y la dirección y velocidad de los vientos, y envían la información a una estación de observación en altitud en tierra firme a través de una radio.

La información recopilada permite realizar predicciones meteorológicas a largo plazo y vigilar los fenómenos atmosféricos, como el agotamiento de la capa de ozono.  Las radiosondas pueden también expulsarse de una aeronave, las cuales suelen denominarse radiosondas con paracaídas.

Cómo funciona:
Un globo de caucho o de látex, que transporta una radiosonda, se llena con helio o hidrógeno, gases más livianos que el aire.  A medida que el globo se eleva, la presión de la atmósfera disminuye y el globo se hincha. En algún momento, en la atmósfera superior se reventará el globo, con lo cual la radiosonda caerá de nuevo en tierra firme. Si se recupera, se podrá rehabilitar y volver a usar.

© Robert Adrian Hillman Mapa del sistema meteorológico

Todos los días se recopila información meteorológica a partir de satélites meteorológicos, radares Doppler, estaciones meteorológicas, globos meteorológicos y otras fuentes, como aeronaves y buques. Luego se procesa y se transforma en algo comprensible para todos. Está claro que los ordenadores realizan esa labor.

Los ordenadores procesan la información con base en modelos numéricos elaborados por científicos (que estos siguen desarrollando), conforme a lo aprendido sobre las leyes de la naturaleza y la física. Teniendo en cuenta la información sobre las condiciones meteorológicas, climáticas y atmosféricas actuales, los ordenadores aplican estos modelos científicos para predecir el tiempo de los días por venir.

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Visualización de las condiciones meteorológicas mundiales