La vida… balde a balde!

¡Hola! Me llamo Keïssa y vivo en Malí. A veces siento que nací con un balde sobre mi cabeza. Desde que era niña, he sacado agua del pozo en nuestro pueblo. Pero no lo he hecho estos últimos meses porque ¡nuestro pozo se ha secado!

Ahora debo caminar una hora para buscar agua. Voy con mis amigos y nos divertimos hablando todo el camino. Lo difícil es la caminata de regreso porque el sol quema demasiado fuerte, y creo que calienta más cuando tengo el balde sobre mi cabeza.

Hay otro problema también. El nivel del agua en el segundo pozo parece bajar cada vez más. Uno de mis amigos, cuyo padre es el jefe del pueblo, nos dijo que pronto no habrá más agua en el pozo y que tendremos que caminar más lejos –casi dos horas– para llegar al pozo más próximo. Eso me asusta porque la caminata de regreso ya es larga y el camino para llegar al otro pozo está lleno de piedras. ¡Pero no tenemos otra opción! Ahora debo emprender mi segunda caminata del día al pozo. ¡A veces creo que el balde está hecho especialmente a medida de mi cabeza!