Lluvia sobre la superficie del mar

Hola, me llamo Andrezza Nascimento. Soy de Porto Alegre, Río Grande del Sur (Brasil) y trabajo en el ámbito de relaciones públicas.

Quisiera compartir con ustedes algo que me ocurrió el 31 de diciembre de 2013 en la playa de Capão da Canoa, que está ubicada a 120 kilómetros de distancia de mi ciudad natal. Ese día, después de varios largos días soleados y calurosos, el tiempo comenzó a cambiar. Primero, oímos estruendos fuertes y aterradores de truenos cada vez más cerca y con mayor intensidad, daban realmente miedo. Aparecieron las nubes y se tornaron en nubarrones...

Las personas venían de estampida del paseo marítimo: algunas lentamente y otras con más prisa (al fin y al cabo las tempestades no son muy seguras). Mi familia estaba en casa y cuando comenzó a llover el sonido era alto, ruidoso y atronador. Un amigo de la familia y yo nos miramos y dije: “Bañémonos en la lluvia y vamos al mar porque estará tibio”.

Abrimos la puerta y nos topamos con las gotas penetrantes y heladas. Corrimos como si estuviéramos tratando de escapar de algo, pero con sensación de alegría, libertad, purificación… Llegamos a la playa y, para sorpresa nuestra, no estaba vacía. Otras personas habían tenido la misma idea y estaban divirtiéndose, las gotas de lluvia intensa y fría transmitían un inmensa sensación de serenidad. Los niños pateaban charcos de agua contra sí mismos y los adultos se sentían tan jóvenes como ellos. Ambos corrimos hacia el mar y nos zambullimos. Permanecí sumergida durante unos cuantos segundos escuchando el sonido de la lluvia sobre la superficie del mar. Fue un momento sublime de paz y satisfacción. Solo unas cuantas personas aventureras tuvieron la idea de hacer esto, pero deberían intentarlo más personas.