¡Tornado en el campo de fútbol!

Recuerdo que era un día caluroso y húmedo para un partido de fútbol en la tarde, en la Florida (Estados Unidos de América). Me llamo Dan, y entonces tenía 10 años. Me había olvidado de traer mis zapatillas de fútbol, así que el entrenador me ordenó a que jugara como portero en sandalias. Mi equipo iba ganando por unos cuantos goles. Desde donde me encontraba en el arco, aburrido y sudoso, tenía una vista perfecta de las nubes de tormenta que se agrandaban en el horizonte.

Cuanto más se prolongaba el partido, más oscurecía el cielo. En el lugar donde vivo, las tormentas pueden soplar rápidamente durante los días de verano, pero aún así, nos sorprendió la rapidez con que cayeron las primeras gotas de lluvia. Al medio tiempo, llovía a cántaros, y los relámpagos estaban tan cerca del campo, que el árbitro interrumpió provisionalmente el partido.

Mis compañeros y yo nos apiñamos en una carpa cerca al campo. Esperábamos que acabara la tormenta cuando escuchamos sirenas anunciando que se avecinaba un tornado.

¡Nuestro entrenador no dudó ni un segundo! Nos dijo que fuéramos inmediatamente al edificio principal de nuestra escuela, y se aseguró de que cada uno de nosotros se refugiase en el sótano que se había construido especialmente para resistir los tornados. Esperamos ahí cerca de una hora. El entrenador tuvo tiempo de contarnos una historia de cómo él había ganado este importante partido de fútbol cuando estudiaba en la universidad. No le temíamos a la tormenta porque sabíamos que estábamos a salvo en el sótano.

Cuando salimos, había parado de llover y el cielo estaba despejado. La carpa que estaba cerca al campo de fútbol había desaparecido y había muchas ramas por todos lados. Me pregunto qué hubiera pasado si el Servicio Meteorológico no hubiese dado el aviso a tiempo…