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Bajo el sol abrasador

 

Era el 1 de enero de 2007 y yo estaba haciendo mi año de servicio premilitar. Habíamos vuelto al servicio después de la pausa de las vacaciones navideñas y estábamos preparándonos para realizar unas pruebas de tiro. Las temperaturas máximas estaban en torno a los 38 grados Celsius.

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Esperanza de una ciudad casi desértica

Aunque algunas personas de mi país maldicen la lluvia yo les digo: "Dad gracias, ver cómo los árboles, colinas y lagos que antes reflejaban la falta de lluvia, son ahora verdes, tienen mucha agua y están llenos de vida". Por eso yo digo: Lluvia, esperanza de una ciudad casi desértica.

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¿Dónde están las flores?

Vivo en una capital de provincia, pero vengo de un pueblo de montaña, a las afueras de la ciudad, al que vuelvo todos los años para visitar a mis abuelos. Lo mejor del viaje es que puedo apreciar la increíblemente bella flor roja llamada Rhododendron simsii Planch. Hace mucho tiempo que esa zona es famosa por la planta. Siento mucho orgullo por ello, por eso el mes pasado convencí a mi mejor amigo, Max, de que me acompañara al pueblo. 

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La escasez de agua en Katmandú

Hace unos días volvió a pelearse con un vecino por agua: ¡uno de ellos se había colado en la fila! Miraba las caras tristes y los ojos hinchados de su esposa y sus hijos (que no habían podido terminar sus deberes por el alboroto) y se sentía frustrado. No era la primera vez,  pero ya no podía soportarlo.

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La lluvia puede salvarnos

Vivo en una región con muchos ríos. Es genial estar rodeado de tanta agua. Después de visitar la región árida de mi país me di cuenta de que, para la gente de esa zona, cada gota de agua es un tesoro.

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Lluvia sobre la superficie del mar

Las personas venían de estampida del paseo marítimo: algunas lentamente y otras con más prisa (al fin y al cabo las tempestades no son muy seguras). Mi familia estaba en casa y cuando comenzó a llover el sonido era alto, ruidoso y atronador. Un amigo de la familia y yo nos miramos y dije: “Bañémonos en la lluvia y vamos al mar porque estará tibio”.

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¡El agua es vida!

–¡Llueve! ¡Se acercan las lluvias!  Me estaba asegurando de que nuestra horda de cabras estuviese a salvo cuando escuché a mi hermano menor que llamaba desde la colina que da sobre nuestro pueblo. Mi padre lo había mandado ahí hacía semanas, cuando esperábamos que llegasen rápidamente las lluvias. Me llamo Ali y vivo en el Sudán. En mi país solo llueve poco cada año, de modo que para nosotros la lluvia es muy importante. Vivimos en un país muy seco, ¡pero eso no significa que podamos vivir sin agua!

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¡Tornado en el campo de fútbol!

Cuanto más se prolongaba el partido, más oscurecía el cielo. En el lugar donde vivo, las tormentas pueden soplar rápidamente durante los días de verano, pero aún así, nos sorprendió la rapidez con que cayeron las primeras gotas de lluvia. Al medio tiempo, llovía a cántaros, y los relámpagos estaban tan cerca del campo, que el árbitro interrumpió provisionalmente el partido.

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¿Al colegio nadando?

¡Saludos desde los Países Bajos! Me llamo Annie y vivo en Katwijk. Mi país es muy plano. También es muy bajo en algunos lugares; si no fuera por los diques de gran altura que impiden la entrada del mar, ¡la tierra estaría bajo agua!

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El Niño. ¡Un niño que causa muchos problemas!

Las calles estaban vacías y el cielo se estaba nublando. ¡Debía hacer por lo menos unos 40° C a la sombra! Regresé a casa y mi padre inmediatamente comenzó a gritarme: –¿Dónde has estado? ¡Parece que no supieras qué estaba sucediendo! Yo le respondí: –¿Qué pasó, papá?

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